El primer día
Nunca me gustó mi primer día en un colegio nuevo. Cuando llegas por primera vez a algún sitio, te ven como si fueses un animal en extinción o un extraño espécimen. Eso pasa mucho y aún, después de vieja, sigue pasando. No entiendo por qué la gente es así.Miré por encima y vi a un puertorriqueño. Tienen un acento muy particular, aunque de vez en cuando, los confundo con cubanos. Pero éste, estoy segura, era de Puerto Rico. Unos puestos más allá, reconocí sin mucho esfuerzo a otra venezolana. Hay comportamientos muy particulares que -por desgracia- sólo nosotros tenemos.
Yo entré con el propósito de hacer amistad con alguna asiática. Busqué con la mirada y la localicé entre la multitud. Si con alguien tendré alguna amistad, será con ella ¿Por qué? Las asiáticas no hablan español y yo, no hablo chino. Comunicarnos será divertido. Creo que de allí, saco el máster.
Además, tener amistad con una asiática puede que me ayude a aclarar ciertos puntos sobre su cultura. Quizá aprenda sobre las cualidades reales del té verde, por qué comen arroz blanco y no arroz chino y lo más importante, por qué nunca he visto a una china gorda. Puede que este semestre aprenda muchos más de lo que dice el pénsum.
Fotografía: Vera Berger

